"Un
buen dibujo no desmerece en nada a una buena pintura. Es
más, bajo todo cuadro subyace necesariamente un
dibujo que lo sustenta, un esqueleto que lo arma y lo
vertebra. Todos los cuadros que carecen de esta base se
desmoronan y resultan flácidos. Una garantía de calidad
en pintura es un buen dibujo. La cuestión fundamental es
qué cosa entendemos por un buen dibujo...pero esto es
otra historia"
"Todo el mundo se pregunta qué cosa es el arte. Yo
pienso que el arte es toda aquella creación humana
que consigue elevar el espíritu a un plano superior
de emoción y sobrecogimiento."
"...ser pintor, escritor, escultor o músico no
otorga ningún rango por encima de cualquier otra
profesión. Existen, por supuesto, infinidad de
dedicaciones y labores que llevadas al extremo de su
perfección superan indudablemente a la mayoría de
las obras de los que se dedican al arte. Un
maravilloso artesano creador de mantones de Manila
puede llegar más lejos que un mediocre escultor, su
trabajo puede ser muy superior. O un gran futbolista
puede provocar mayores pasiones que la mayoría de
nosotros, los pintores. Ser "artista" no es un
seguro de nada. Pero si nace un genio seguro que
solo nace para las grandes artes además de para la
ciencia, la filosofía o la política. No podemos
comparar la Capilla Sixtina de Miguel Angel o la Ley
de la Gravitación Universal de Newton con el mejor de los goles del mundo. El
Arte con mayúsculas es fácil de detectar; su luz
continúa brillando a través del tiempo."
Noviembre 2005
"La
pintura española mantiene a lo largo de los siglos una
mirada serena y melancólica: trágica pero nunca
violenta. No existe pintura española violenta. Ni aún el
más fiero Goya ni el más horrorizado Picasso perdieron
jamás la compostura y la clase con sus pinceles."
"La Historia del Arte es
la historia emocional y espiritual del hombre. Es un recuento de sus sentimientos más
sublimes materializados en creaciones que traspasan el tiempo. Altamira y Lascaux son ejemplos primitivos de este afán del hombre por expresar sus
emociones. Yo no creo que haya ninguna época artística
superior a otra en cuanto al impulso inicial de dejar
constancia material de una emoción o un placer
espiritual; en cambio si creo
que hay etapas del arte que son superiores unas de otras
a partir del momento en que el ser humano progresa en su
técnica. Así como el progreso científico va en línea
siempre ascendente, el progreso artístico, que necesita de la
tecnología para poder avanzar, crece en una línea
ascendente aunque discontinua porque depende de al menos
dos parámetros para ello: la técnica y la emoción
espiritual. El arte no es un
sentimiento; el arte es su plasmación, la encarnación,
el sentimiento esculpido, escrito, materializado,
mediante la habilidad técnica. El hombre primitivo no
tenía más que unas mínimas herramientas para expresarse
y por eso su arte es más básico que, por ejemplo, el
Arte Barroco. El problema radica en que técnica y emoción no
crecen siempre paralelas y quizás así, a veces, podamos
encontrar etapas del arte que con una técnica inferior
poseen un impulso emotivo y espiritual mucho más intenso y puro que
otras, donde con más medios, el arte se debilita porque
el alma del hombre está más enranciada, reprimida o
manipulada. Si el espíritu del hombre pasa por una
época sublime y libre, y le acompaña una tecnología
superior, entonces estaremos hablando sin ninguna duda
de una Edad de Oro del Arte."
Marzo 2006
"Yo no
soy un pintor de vanguardia. Mi pintura es pintura
contemporánea pero en el sentido estricto de las
palabras: pintura de mi época. La vanguardia, en
cambio, representa lo más novedoso -no
necesariamente lo mejor ni lo peor-, es como la
punta afilada de la lanza que abre nuevas sendas.
Pero la punta necesita de toda la envergadura y
potencia del peso de la lanza; el peso de la
Historia del Arte. Sin ella no existe empuje que
abra nuevos caminos. El arte de vanguardia es la
frescura, lo nuevo, la sorpresa, la verdad y la
mentira, la apuesta arriesgada y fascinante. Pero a
mí lo que me inquieta es tirar de la tradición
clásica y contemporánea, ahondar en lo andado y
vigilar, como tantos pintores, que la vanguardia
tenga un apoyo sólido...como el hermano mayor que
sujeta asombrado al niño intrépido que con su
maravillosa osadía se asoma sin miedo alguno a los
abismos. Yo necesito observar la vanguardia porque
ello me mantiene joven como artista, me depura y
clarifica mi espíritu impidiendo que se me gangrene
la mirada. Yo formo parte del cuerpo delantero de la
lanza y desde mi lugar observo fascinado las
punzadas jóvenes del arte y tras de mí tiro de la
magna obra de los maestros de todos los tiempos, el
legado portentoso que nos sustenta. Yo no formo
parte de los destellos -muchas veces fugaces-
del filo de lanza. Cada uno tiene su papel y el mío,
hoy por hoy, no está en la vanguardia."
Abril 2006
"La
enfermedad visual de Domenico."
"Siempre se ha dicho que El Greco tenía una
enfermedad en la vista y que por eso pintaba las
figuras alargadas. Yo creo que esto es falso y
ridículo. Es muy fácil deducir que si yo veo una
manzana y tengo una enfermedad visual que me hace
percibirla alargada, de la misma manera la
proyectaría alargada en el cuadro y un espectador
con la vista sana la "desproyectaría" a su vez y la
percibiría en su tamaño real. Si no, si El Greco
pintase, como dicen, la manzana más alargada, su
visión enferma la alargaría aún más al verla en el
cuadro ya terminada, y, suponiendo que no era
precisamente tonto, trataría de corregirla con lo
cual su manzana alargada volvería a ser normal para
cualquier espectador, incluido él mismo.
De igual manera, si yo confundo los colores en mi
paleta y veo el rojo verde y el verde rojo, y quiero
pintar un prado verde con una amapola roja, como
resulta que tengo la vista equivocada me parecerá de
un esplendido rojo el prado y verde su amapola, de
forma que iré a buscar en mi paleta ese rojo, y,
nuevamente, por mi enfermedad, me equivocaré y me
parecerá que la pintura verde es de un rojo
espléndido para el prado y así, inevitablemente, el
cuadro acabará teniendo los colores correctos para
cualquier espectador de vista normal.
El Greco poseía una maravillosa creatividad
adelantadísima en el tiempo y un sentimiento
ascético muy marcado que lo llevó a pintar esas
formas alargadas para potenciar un sentimiento
espiritual ascendente en el espectador, como ocurre
con las catedrales góticas. Todas sus composiciones
(salvo algunas, y en su descargo) las pinta en
cuadros alargados, y no me lo imagino encargando un
lienzo y un bastidor de tal o cual tamaño y
protestando al pobre tendero toledano que porqué
narices son tan chatos últimamente los bastidores de
dos metros. En fin, espero que en un futuro no se
diga que Picasso tenía una enfermedad visual que le
hacía ver un ojo por aquí y el otro por allá, pero
no las tengo todas conmigo."
Junio 2006
"El
dibujo no queda definido por la línea, ni la pintura
queda definida por el color. La pintura todavía se
salva, y esto es en parte lo que la define
actualmente, de poder ser asimilada y comprendida a
través de un monitor o una fotografía. En cambio el
dibujo sí que es asimilable por estos medios; a mí,
fetichismos aparte, me da igual tener un dibujo
original de quien sea que una fotografía o un póster
idéntico de él. Es la misma cosa y el dibujo se
puede disfrutar idénticamente, al igual que pasa con
leer un buen libro en una edición u otra, o ver la
misma fotografía revelada por segunda o décima vez.
Cuando no está en juego ni el fetichismo ni la
plasticidad, todos estos soportes nos llevan a la
grandeza -o miseria- de la obra. Pero en pintura
siempre está en juego la plasticidad, lo plástico,
lo mórbido, la opacidad o la transparencia, la
superficie brillante o mate...cualidades estas
imposibles de transmitir mediante un monitor de
ordenador, un televisor, o un póster. Lo digital,
lejos de arruinar las artes, lo que hace es
evidenciar lo que de singular tienen estas, y la
pintura se lleva la palma porque hoy por hoy es
imposible disfrutar completamente de Las Meninas en
una imagen, imposible sentir la poderosa sensación
de vacío de la estancia donde pinta Velázquez,
imposible percibir la cáscara nacarada de la capa
pictórica del cuadro, inútil girarse y verla de lado
para poder sentir las delicadas protuberancias y
estrías de la pintura del genio. Y no digamos nada
de cuadros de Tàpies, o de Lucian Freud, o de Jasper
Johns...El color y la disposición de las formas nos
pueden sugerir mucho, desdeluego, pero se quedan
lejos, no bastan para expresar la plasticidad del
cuadro. Esto es la Pintura."
De la misma manera y por todo esto, existe la
pintura sin color y de solamente línea y
plasticidad, y existe el dibujo con toda la
saturación imaginable del color y sin líneas. ¿Es
entonces peor en jerarquía el dibujo que la pintura?
No. Yo pienso que nada es un estorbo y que todo son
avances. El ordenador y los programas informáticos
de pintura y dibujo son nuevos lápices y pinceles
que añadir a los ya existentes para poder trabajar.
Ayudan, son más material, más medios para el pintor.
Pero ojo, mientras no se invente la plasticidad
digital, o como se fuera a llamar, que se olviden de
querer vender cuadros mediante fotografías y que se
olviden de que queramos visitar un museo online.
Podemos llevarnos una idea tan solo, una
aproximación del asunto, pero el latido fetichista
se queda en el museo junto con el pálpito de lo que
es único y no admite copia."
A la pintura le ocurre algo similar que al teatro
con el cine. El cine es un arte con mayúsculas, un
nuevo formato conquistado por las musas para llevar
el espíritu del ser humano hasta lo sublime; es tan
fuerte e intenso como cualquiera de las grandes
artes. Pero aún siendo así, lo que lo diferencia del
teatro y de las artes escénicas (danza, mímica,
toreo etc) es ese algo que precisamente define al
teatro: Lo directo, la tridimensionalidad que
envuelve al espectador en un momento único, en una
actuación única, irrepetible, el olor preciso, el
grito y la modulación exacta pero diferente en cada
escenificación, la visión real del actor, el
fetichismo de su presencia y de la presencia
dramática del sentimiento del dramaturgo...todo es
asombrosamente parecido a los huecos de una pintura,
a su aparición diferente en cada instante, a su
dependencia del tiempo siendo distinta según éste la
va modelando con sus humedades, sus grietas, sus
decoloraciones. El teatro está vivo y la pintura
está viva.
Pero ¿significa esto que un cuadro es superior al
arte fotográfico o a un póster de un buen dibujo? y,
¿es superior por lo mismo el teatro al cine? Yo
pienso que quizás no lo sean, pero si el cine es
capaz de llevarnos por caminos imposibles hasta
ahora para el teatro, y un dibujo digital o una
fotografía son capaces de juegos y expresiones que
la pintura no puede, en cambio, el teatro y la
pintura poseen ese embrujo de lo directo, del
instante glorioso, como el embrujo del cantaor que
te canta a ti y solo a ti. Y eso quizás no sea
superior pero...¡qué lujo!
Febrero 2007
Ocurrencias, Mitos y Leyendas sobre Arte, Artistas
y Creadores.
Ahí
van algunas que me vienen a la cabeza:
1.-
Se cuenta que Diego Velázquez era un dejado –un
flemático- y que el Rey tenía que llamarle la
atención para que trabajara. Vaya por Dios,
lo más probable es que fuese un trabajador tenaz,
muy tenaz,
pero que alguna vez tuviera algún
episodio depresivo o un brote de hastío y cansancio
de lo más natural ; vivir en la corte de Felipe IV y
en la España del XVII debía ser agotador.
2.-
Que en el color blanco más puro (porque el blanco
es un color, desdeluego) solo intervienen los
primarios, cyan, magenta y amarillo. Sí,
pero solo cierto en un monitor o con luz proyectada, imposible con tintas
o pigmentos. Una vez, ante un Van Gogh, un señor que
lo miraba apretujado entre el público intentaba
convencer a los demás de que el pegote blanco del
cuadro no era tal, sino que era el producto de no sé
qué mezcla -que hasta incluía el negro- porque
se lo había dicho a él un experto profesor de teoría
del color. Cielo santo.
3.-
Que Sorolla preparaba minuciosamente sus
cuadros con muchos bocetos y apuntes antes de
llevarlos al lienzo. Lo dudo, lo haría
alguna vez, pero casi siempre, me juego el cuello,
iba directo y al grano. Ahí era nada el valenciano.
4.-
Que el Greco tenía la visión “alargada”.
Esta ley urbana, me temo, aún durará unos cuantos
siglos más.
5.-
Que Mozart no podía soportar oír alguna melodía
inconclusa y que si sus hijos, cuando tocaban alguna
la dejaban a medio terminar, él tenía que acudir
rápidamente a darle un final…Bah, lo haría
alguna vez, si acaso.
6.- Que
Goya y Rembrandt y los clásicos con genio y carácter
–Beethoven en música, por ejemplo- pintaban y
creaban con total libertad, debidos y entregados al
pueblo, sin admitir interferencias ni imposiciones
en su arte. Imposible, todo artista es hijo
de su tiempo y pinta con la mente colectiva –libre o
no- de su época.
7.- Que el arte pop requiere de más sopas campbells y
de más marylines si quiere ser fiel a sus
postulados. Chorradas, el hiperrealismo, por
ejemplo, perfectamente podría ser parte del arte
pop, hoy.
8.- Que
a Newton se le ocurrió lo de la gravedad cuando le
cayó una manzana en la cabeza. Este
disparate implica no haberse calentado jamás la
susodicha con ningún asunto y creer a pies juntillas
que las ideas y las creaciones vienen porque sí.
9.- Que
un creador debe ser un personaje especial, lleno de
boutades, marginal e insoportable. Qué
aburrimiento y qué pesadez de artista.
10.- Que
un creador debe ser un personaje siempre fascinante,
siempre creando, siempre, interesante, y que no caga
nunca. Pues lo mismo, un auténtico calvario
de artista.
11.- Que
la pintura moderna queda mejor sin marco y que el
marco es algo pasado de moda, un signo de un arte
caduco y burgués. Mamarrachada de fácil y
extendido uso que no se sostiene; un marco a un
cuadro es como un traje a una bella mujer desnuda:
no es imprescindible pero le puede sentar de cine.
(Aunque hay marcos que son una bofetada y no estaría
mal un poco de creatividad y frescura al respecto,
que llevamos siglos con los mismos marcos y yo el
primer pecador).
12.- Que
un artista debe soportar y acatar las críticas y
opiniones de los demás. Si, claro, pero no
de cualquier ignorante.
13.- Que
un artista no debe soportar ninguna crítica que
coarte su libertad. La libertad no es el
capricho mimado y consentido de lo que debe ser un
artista. La libertad, en arte, implica asumir y
reconducir todo tipo de visiones y teorías,
incluidas las supuestamente opuestas. Puro
eclecticismo necesario.
14.- Que
el óleo es superior al acrílico y que la acuarela o
el pastel son artes menores. Pues no, el
medio es indiferente, lo que importa, faltaría más,
es el resultado. Yo pocas veces he disfrutado tanto
en pintura como ante las acuarelas de Turner.
15.- Que
las pinturas con cristal no son bonitas. A
mí el cristal me parece un material maravilloso, da
esplendor y protege la obra.
16.- Que
el verdadero artista no debe someterse a encargos ni
prostituir su arte. Lamentable y eterno
sermón que deja a los pobres sin posibilidad de
coger un dinero que les permita sobrevivir mientras
pintan otras cosas con más "arte".
17.- Que
los artistas no duermen bien por las noches porque
se lo impide su efervescente creatividad. Se
pinta mejor descansado, y, además, un pintor que
trabaja intensamente duerme como un niño.
18.- Que
Van Gogh estaba loco y que por eso su arte es
sublime. Doble error, el arte es
independiente de la locura aunque muy bien puede
pintar un loco (si trabaja). Y en su caso, Van Gogh
sobretodo lo que tenía era un
entusiasmo sublime, una pureza sin igual como
artista, un equilibrio maravilloso en el color y en
el ritmo de su pincelada. Y simplemente perdía
los nervios, sí, pero siempre después de pintar; por
cansancio, por hambre, por insolación, por la
absenta, por no tener un puñetero duro nunca…y por
la estupidez de sus contemporáneos; ¿es acaso esto
locura? Y por cierto, el suicidio no debería ser un estigma que
implicase locura sino...desesperación.
19.- Que
Picasso comenzaba a pintar sus lienzos desde abajo
(Según Max Doerner). Bien, es posible que
ese día empezase desde abajo porque, por
ejemplo,…tenía lumbago.
20.- Que
los cuadros hay que contemplarlos a distancia para
poder así apreciarlos y entenderlos. No y no, a Velázquez,
por ejemplo, solo se le comprende a un palmo de
distancia.
21.- Que
este o aquel retrato es maravilloso y fascinante
porque te persigue con la mirada, te coloques como
te coloques. Esta pamplina se viene abajo
con tan solo dibujar un monigote con la condición
de que mire al pintor mientras posa. De esta manera el
monigote de mirada insulsa también te perseguirá sin
descanso.
Uy, qué miedo.
22.- Que
los artistas son unos bohemios y que la bohemia y la
melenita y la barbita te hacen mayor artista.
Bueno, quizá se consigan más becas y créditos, y se ligue más, eso sí.
23.- Que
una pintura con dedicatoria tiene menos valor.
¿¿?? Sin comentarios.
24.- Que
hay que dejar secar el cuadro durante un año al
menos, antes de barnizarlo. Yo creo que esto
ni Leonardo ni Rubens, por decir dos grandísimos
técnicos, lo hicieron nunca. El barnizado, aunque
muy conveniente muchas veces, no puede ser un dogma,
ni siquiera técnico.
25.- Que
los pintores que pintan con caballete, pinceles
caros de marta kolinsky, paleta ovalada con
contrapeso y salserillas son menos modernos y menos
artistas que los de suelo, botes, colillas y brochas
viejas. Venga ya, el resultado es, otra vez,
lo único que cuenta.
26.-
Que hay que pintar del natural porque pintando de
foto o usando otras ayudas como que se nota y no se
presienten los pajaritos cantar ni la psicología del
retratado. El
resultado, el resultado, siempre el resultado es lo
que cuenta. Aunque eso sí, para aprender es mejor
pintar del natural por pura tensión y dificultad (lo
cual enseña muchísimo) y porque se aprende a enfocar
y desenfocar los distintos planos.
27.- Que los cuadros pequeños valen menos que
los medianos y estos menos que los grandes.
Osea, arte al peso. Esto, desgraciadamente, es un
hecho, una imposición del mercado...pero solo hasta
que se muere el artista y el tiempo consolida su
obra. Entonces la valía de la pieza es
exclusivamente en función de su arte, como siempre
debía haber sido.
28.- Que
esto, oiga, lo pinta mi niño. Pues...sí, desdeluego,
por supuesto, faltaría más.
Y
bueno, así, hasta el infinito y más allá…como
Bushlightyear.
Junio 2007
"La
pintura española actual ha vuelto otra vez a tener la
osadía, el color, y la alegría de vivir que tan pocas
veces tuvo durante su historia. El arte en España
siempre vino con una marca de melancolía y oscuridad.
Esto era la consecuencia de ser una nación con muy
escasos momentos históricos de calma y sosiego. Los
españoles son apasionados y creativos, nadie lo duda,
pero muchas veces han estado bajo el yugo de una moral
neurótica que reprimía su maravillosa capacidad para el
arte, la creatividad y la ciencia."