- SURREALISMO. ARTE Y ARTISTAS SURREALISTAS. PINTORES SURREALISTAS. PINTURA SURREALISTA.-
EL SURREALISMO Y EL MOVIMIENTO SURREALISTA. EL EXPRESIONISMO A TRAVÉS DEL SURREALISMO. EL ARTE SURREALISTA CONTEMPORÁNEO. ARTISTAS PINTORES . GRANDES MOVIMIENTOS ARTÍSTICOS. SURREALIST ART. SURREALIST PAINTING. PINTURA SURREALISTA.
  "El Surrealismo, que en sus comienzos, en el Siglo XX,  nació como un movimiento artístico perfectamente delimitado, es ahora una tendencia perforada por el expresionismo, la Figuración, la Abstracción y multitud de escuelas que lo enriquecen sin dispersarlo, y lo amplían sin anularlo. Yo pienso que las fronteras en Arte tienden a desaparecer. Aún es complejo reflexionar sobre ello porque estamos en el presente de este multimovimiento del Arte que camina hacia el Arte único. Pero cuidado con esto; nunca, por el contrario, un Arte único deberá ser una imposición, ni un movimiento absoluto. El Arte es libre por naturaleza y siempre se escurrirá, como el agua se escurre entre los dedos, de los presagios y de los horizontes que se le quieran marcar o imponer."  JOSÉ MANUEL MERELLO.
Arte Contemporáneo. ARTE ESPAÑOL CONTEMPORÁNEO. Pintores Españoles, Pintura Española. Pintura Contemporánea Española. Nueva Figuración. Pintura Expresionista. Artistas Espanoles.  Pop art.  Fovismo. Fovistas.  Impresionismo. arte de Hoy. pintura surrealista actual.  Expresionismo. Pintores Expresionistas. ARTISTAS ESPAÑOLES. Arte Moderno.

 Home ++La Obra. Pinturas Y Dibujos++ Obra Sobre Papel +    El Pintor+++Escritos SueltosContacto


PENSAMIENTOS DE UN PINTOR

“Yo reivindico a los pintores humildes. La pintura no necesita tanto circo ni tanta pretensión intelectual.. Ella debe brotar del alma limpia del hombre, del ojo claro y puro del pintor, aunque sea para pintar una simple manzana. Por eso me gusta tanto Morandi”

                                                            

MERELLO


          

 SURREALISMO. ARTE Y ARTISTAS PINTORES SURREALISTAS

Merello.  Don Quijote Blanco- (92x73)

   
         José Manuel Merello
 
 
     
     


SURREALISMO. ARTE Y ARTISTAS PINTORES SURREALISTAS

Merello. Mijer Azul(146x114)

 

SURREALISMO. ARTE Y ARTISTAS PINTORES SURREALISTAS

 Merello. El Cuento del Caballito Azul. (73x92)

 

CONTACT

Contact 1.- merello@outlook.com

Contact 2.- artemerello@gmail.com

 

           


SURREALIST ART. SURREALIST PAINTING.

 


SURREALIST ART. SURREALIST PAINTING.

 


SURREALIST ART. SURREALIST PAINTING.

 

 


SURREALIST ART. SURREALIST PAINTING. PINTURA SURREALISTA.

 


SURREALIST ART. SURREALIST PAINTING. PINTURA SURREALISTA.

 


SURREALIST ART. SURREALIST PAINTING. PINTURA SURREALISTA.

 

NEW SURREALIST ART. NEW SURREALIST PAINTING.

PINTURA SURREALISTA.

Ultima actualización  → viernes, 16 de mayo de 2014

WEB  Optimizada para 1024 x 768

 © José Manuel Merello Arvilla.- (2003)

SURREALISMO. ARTE Y ARTISTAS PINTORES SURREALISTAS

 Home ++La Obra. Pinturas Y Dibujos++ Obra Sobre Papel +    El Pintor+++Escritos Sueltos  ++Contacto


Pensamientos de un pintor

Octubre 2005

    "Un buen dibujo no desmerece en nada a una buena pintura. Es más, bajo todo cuadro subyace necesariamente  un dibujo que lo sustenta, un esqueleto que lo arma y lo vertebra. Todos los cuadros que carecen de esta base se desmoronan y resultan flácidos. Una garantía de calidad en pintura es un buen dibujo. La cuestión fundamental es qué cosa entendemos por un buen dibujo...pero esto es otra historia"

  "Todo el mundo se pregunta qué cosa es el arte. Yo pienso que el arte es toda aquella creación humana que consigue elevar el espíritu a un plano superior de emoción y sobrecogimiento."

"...ser pintor, escritor, escultor o músico no otorga ningún rango por encima de cualquier otra profesión. Existen, por supuesto, infinidad de dedicaciones y labores que llevadas al extremo de su perfección superan indudablemente a la mayoría de las obras de los que se dedican al arte. Un maravilloso artesano creador de mantones de Manila puede llegar más lejos que un mediocre escultor, su trabajo puede ser muy superior. O un gran futbolista puede provocar mayores pasiones que la mayoría de nosotros, los pintores. Ser "artista" no es un seguro de nada. Pero si nace un genio seguro que solo nace para las grandes artes además de para la ciencia, la filosofía o la política. No podemos comparar la Capilla Sixtina de Miguel Angel o la Ley de la Gravitación Universal de Newton  con el mejor de los goles del mundo. El Arte con mayúsculas es fácil de detectar; su luz continúa brillando a través del tiempo."

Noviembre 2005

  "La pintura española mantiene a lo largo de los siglos una mirada serena y melancólica: trágica pero nunca violenta. No existe pintura española violenta. Ni aún el más fiero Goya ni el más horrorizado Picasso perdieron jamás la compostura y la clase con sus pinceles."

    "La Historia del Arte es la historia emocional y espiritual del hombre. Es un recuento de sus sentimientos más sublimes materializados en creaciones que traspasan el tiempo. Altamira y Lascaux son ejemplos primitivos de este afán del hombre por expresar sus emociones. Yo no creo que haya ninguna época artística superior a otra en cuanto al impulso inicial de dejar constancia material de una emoción o un placer espiritual; en cambio sí creo que hay etapas del arte que son superiores unas de otras a partir del momento en que el ser humano progresa en su técnica. Así como el progreso científico va en línea siempre ascendente, el progreso artístico, que necesita de la tecnología para poder avanzar, crece en una línea ascendente aunque discontinua porque depende de al menos dos parámetros para ello: la técnica y la emoción espiritual. El arte no es solo un sentimiento; el arte es su plasmación, la encarnación, el sentimiento esculpido, escrito, materializado,  mediante la habilidad técnica. El hombre primitivo no tenía más que unas mínimas herramientas para expresarse y por eso su arte es más básico que, por ejemplo, el Arte Barroco. El problema radica en que técnica y emoción no crecen siempre paralelas y quizás así, a veces, podamos encontrar etapas del arte que con una técnica inferior posean un impulso emotivo y espiritual mucho más intenso y puro que otras en las cuales, con más medios, el arte se debilita porque el alma del hombre está más enranciada, reprimida o manipulada.  Si el espíritu del hombre pasa por una época sublime y libre, y le acompaña una tecnología superior, entonces estaremos hablando sin ninguna duda de una Edad de Oro del Arte."

Enero 2006

"El Arte Moderno hoy, es un espacio de libertad y aire fresco impensables hasta ahora. Nunca antes en la Historia del Arte hubo tantas posibilidades técnicas para los Artistas ni tantos lenguajes artísticos para expresarse con plenitud. Al margen de exclusiones y favoritismos -que siempre los hubo-, las distintas escuelas y tendencias del Arte tienen un campo abierto frente a sí que auguran fabulosas creaciones en los años venideros..."

 "El Surrealismo, que en sus comienzos, en el Siglo XX,  nació como un movimiento artístico perfectamente delimitado, es ahora una tendencia perforada por el Expresionismo, la Figuración, la Abstracción y multitud de escuelas que lo enriquecen sin dispersarlo, y lo amplían sin anularlo. Yo pienso que las fronteras en Arte tienden a desaparecer. Aún es complejo reflexionar sobre ello porque estamos en el presente de este multimovimiento del Arte que camina hacia el Arte único. Pero cuidado con esto; nunca, por el contrario, un Arte único deberá ser una imposición, ni un movimiento absoluto. El Arte es libre por naturaleza y siempre se escurrirá, como el agua se escurre entre los dedos, de los presagios y de los horizontes que se le quieran marcar o imponer." 

"El arte del siglo 21 es un espacio abierto casi infinito. Nunca antes hubo tantas posibilidades de expresión, ni tampoco hubo tantos medios técnicos para los artistas contemporáneos. El nuevo siglo recoge, de momento, la frescura y la libertad conquistada por los artistas en el siglo 20. El arte moderno, la pintura moderna, desconciertan al público en general, lo escandaliza y lo rejuvenece a la vez: yo pienso que esto es un claro síntoma de que jamás hubo, a pesar de todo,  tanta transparencia ni tanta libertad para el espíritu humano."

"Muchos museos y galerías de arte moderno de España, en el presente siglo 21, son espacios fríos, duros, metálicos y extremadamente minimalistas. Minimalismo mal entendido. Esta moda estética tan pedante e intelectual se verá ridícula con el paso de los años. El norte es el norte y el sur es el sur.
En España somos a veces tan torpes que construimos una arquitectura fría y dura, típica de los países del norte, completamente alejada del estilo mediterráneo, salvo algunas excepciones como el arquitecto valenciano Santiago Calatrava que es capaz de entender el arte moderno de una manera refrescante y pasional, llena de vida y de sol mediterráneo. Pero para muchos otros arquitectos españoles, actualmente, el estilo mediterráneo no parece suficientemente interesante, ni avanzado, y en España muchas galerías y museos de arte actuales dan hasta miedo de entrar en ellos y los extranjeros nórdicos que los quieren visitar creen, sorprendidos, que han vuelto en un instante, como en un relámpago, a sus países del norte. Aunque ellos quieren ver y sentir la alegría y el color cuando visitan España y sus museos y galerías de arte, en cambio no encuentran nada del calor mediterráneo ni del estilo acogedor español. Supongo que solamente es otra estúpida moda. Ser modernos no es ser serios, prepotentes y grises. ¿Podemos imaginar el efecto patético de una galería de arte minimalista de estilo nórdico en Guinea Ecuatorial? Estoy seguro que algunos africanos se cagarían muy contentos dentro de ellas. Puro arte."

MARZO 2007.

El retrato en la calle o el mundo a un palmo de distancia.

"Yo soy un pintor de la calle. Todo lo que sé lo aprendí en la calle, gracias a la calle, contra viento y marea, pintando niños, mujeres, viejos y retrasados, gordas asmáticas y flacas estilosas, guapas y feas, pedantes y soberbios, intelectuales y catetos, de todo. Haciendo retratos y caricaturas de cualquiera que pasara, a un palmo de distancia de sus respiraciones y su piel: he dibujado rondas enteras de Síndromes de Down que alborotaban muy educadamente a mi alrededor sonriéndome saturados de entusiasmo y dicha porque los dibujara: cabreados y presumidos si no se gustaban. He pintado mujeres bellísimas, a dos palmos de sus ojos y de sus tetas, con derecho a mirarlas fijamente, como concentrado; algo maravilloso. He dibujado hombres de toda condición: a todos a pie de calle, sobre la misma silla y sin distingos, triunfadores o fracasados, serenos o amargados, avejentados, chulos, déspotas, pijos o tatuados hasta las orejas…He dibujado grupos de borrachos y borrachas que se me caían encima, muertos de la risa, well, well, you are our friend, can you draw her like a dog? He dibujado cientos de retratos contundentes, en quince  minutos o menos, y retratos cursis y relamidos, con destellos en los ojos y fusiones y difuminados imposibles pero que causaban furor y excitación a las señoras de peluquería y a sus secuaces. He dibujado a presión, como un autómata, sometido al agotador trabajo y a las exigencias e impertinencias de la gente; pero por todo eso y por más, sé lo que hay que hacer según quién y para quién y eso he hecho y aún hago, que en la calle hay que pintar sin remilgos y además yo lo que quiero es observar, ya que el resultado me es casi indiferente. Sé cuando las cosas están bien hechas porque también sé hacerlas mal, y es que puedo llegar a hacerlas realmente detestables, así como hacerlas refinadas, elegantes y de línea preciosa y precisa. Después de miles y miles de dibujos se acaba por aprender; aunque también he visto a muchos que no aprenden ni a palos. He visto dibujantes buenísimos y caraduras ganándose unas pesetas con el cuento al desesperado marido de que así la veo yo a su mujer.
La calle mantiene mi pulso firme, diestra mi mano y atentos mis ojos, y me da la libertad, me enseña cómo está el mundo a cada instante, de qué manera se renuevan las hechuras de la gente año tras año. La calle y la gente que pasea es para mí un altísimo porcentaje de mi inspiración, lo que me nutre y alimenta. El precio que pago por ello es alto, desdeluego, pero me compensa sobremanera y lo asumo como puedo. Todo el año pintando encerrado en el estudio no sería posible sin estas bocanadas, agotadoras, de aire fresco callejero y mundano.
Podría escribir páginas enteras sobre la gente y los pintores de la calle, sobre el mercadeo del arte a pie de cloaca, sobre las peleas y riñas de los vendedores de juguetes, vendedores de garrapiñadas, de feriantes de globos, de mimos y de aburridos músicos venga una y otra vez siempre la misma cantinela. Y también algunos sordomudos que reparten sus tarjetitas con el abecedario de gestos, y que vienen a contarme con sus aspavientos que no, que hoy nadie da un duro ya.
La infinita calle. Los infinitos personajes. La eterna gente de todas partes.
Y toda esta información está ahí, en algún lugar de mi cerebro, ocupando una bastísima región de miles y miles de personajes, cada uno diferente, cada quién según su historia y su mirada, su plante y su sonrisa, sus ojos huidizos, o altivos y desafiantes, sus bocas carnosas sobre una clavícula  frontera de un pecho turgente y palpitante; o sus labios finos y nerviosos, delatores a veces de una personalidad intolerante y otras de una represión emocional que les adelanta la quijada y les aprieta el labio (¿serán ambas personalidades la misma?). Y las enormes y variadísimas narices europeas, narices de siglos de batallas, de siglos de Ilustración y de siglos de todo.
La calle es una mina infinita para un pintor (y para un escritor tal vez lo sea vez más). Un trabajo duro, intenso, bajo la humedad más fuerte, las ráfagas de viento más enloquecidas, las nubes más amenazantes, el calor sofocante o el frío, el frío que asusta a las madres: dese usted prisa, por Dios, que la niña se pondrá mala: y los goterones de las lluvias de agosto que caen, que no caen, sobre la modelo, sobre el dibujo, arruinándolo entero.
Ya cada vez acudo mucho menos a pintar a la calle, ya no es como antes, ya no aguanto las horas y horas de dibujo intensivo, (mañana, tarde y noche), -aunque realmente es esta presión del exceso de trabajo lo que más me ha enseñado-, que no vale hacer dos dibujitos, ni cinco, que no sirve el término medio. O vas a destajo y con el aliento del ansioso público en tu nuca esperando exigente su turno, o no hay concentración, ni tensión, ni aprendizaje; ni rápida observación al vuelo para contrastar, en alerta constante y en pocos minutos, las ínfimas variaciones entre los distintos personajes y entre sus diferentes mundos. Al menos es así como yo he aprendido a observar: he aprendido bajo la intensa presión de la calle.
Ahora, el dinero que se gana allí es solo testimonial para tanta faena. Quizás sirva para pagar unas vacaciones para mis hijos fuera de la ciudad, o unas clases de inglés, que no mucho más, o para lo que venga bien, que siempre hay provecho, cuando no pura necesidad: los materiales de pintura para pintar durante el año, en su momento y durante años los pagaba con ese dinero, o también, y sobretodo, me servía para comprar mi libertad y pintar luego lo que me diera la gana, sin explicaciones a nadie.
Pero a pesar de todo, a pesar de que ya es poco lo que se gana, a pesar de que la presión de la gente y de la pintura a destajo ya no la tolero con la misma serenidad de antes, a pesar de todo, yo aún así sigo yendo, -no sé por cuánto tiempo ya-  mucho más relajado, muchas menos horas y muchos menos días, a observar de cerca, muy de cerca, las finas arrugas del mundo, los enjoyados escotes de las pechugas más poderosas de la tierra al sol de la tarde, los pircings más estrafalarios de comienzos de siglo, los lazos más rosas y nacarados de las niñas más irreales del universo, las barbas y bigotes de los señores más anticuados y de nuevo resucitados, la mezcla de razas y de condición, en fin, más rica de la tierra para un pintor.

Ah! la calle... Hoy, aunque jamás imaginé que lo haría, doy finalmente las gracias a la Escuela de Bellas Artes, que con su rechazo continuo durante cinco larguísimos años acabó  mandándome a la puta calle a luchar, a la rica calle y al mundo, que han sido, al cabo, mis guías y maestros. Gracias, señores académicos, por mostrarme el verdadero camino del aprendizaje."         JOSÉ MANUEL MERELLO

 

Noviembre 2007

La Nueva Cocina como Arte.

"Yo lo veo muy claro. Clarísimo. El Arte, con mayúsculas, es lo sublime mediante la técnica del hombre. Nada más. El Arte, para que así sea, implica silencio -un silencio latente en el caso de la Música-, y emoción. Se trata de sobrecoger al espectador hasta el punto de hacerle llorar con aquello: un llanto interno, callado, una corriente de intensa emoción que le recorra la sangre y la piel y le haga peligrar su semblante soberbio.
A mí me parece maravillosa la palabra artesanía. Mediante ella se clarifica todo este embrollo, o casi todo. ¿Porqué no aplicarla más a menudo para identificar muchas labores humanas sin más pretensiones? A mí me parece dignísima palabra, con un significado certero y humilde que da grandeza a tantísimas creaciones y oficios del hombre. Pero parece que no, parece que no es suficiente esta sencilla y perfecta palabra para muchos que quieren, ridícula y estúpidamente, subir de categoría a su oficio. Es una simple cuestión de vanidad, soberbia y falta de humildad. La única limitación que le veo a la palabra artesanía es que cierra el paso a toda evolución del oficio. Y hay oficios que aún estando en su edad de piedra encierran en sí mismos el germen de lo que quizá pueda llegar a ser algún día Arte; pienso en la Alta Costura y pienso en la Alta Cocina, por ejemplo.
Y siendo así, entonces, ¿qué ocurre con las creaciones del hombre que aspiran al rango de Arte? Pongamos por caso la Nueva Cocina, que acaba de hacer acto de presencia en Bienales y cotos exclusivos hasta hoy para el Arte y que se pretende introducir ya en museos. ¿Es Arte la Cocina? Pues está tan claro y transparente como el agua que no lo es. No es Arte la Cocina. Pero cuidado, esto es así hoy, en esta época. La Cocina está en un estadio muy primitivo de la "Arteidad" (perdón por el palabro), nivel tan primitivo que no es ni por asomo Arte. Lo podríamos comparar con Altamira o menos aún (el arte primitivo todavía no era Arte en su máximo nivel, por más que muchos se empeñen). La Cocina sería, hoy, como los primeros trazos para la Pintura del hombre primitivo en la arena o en las paredes de las cuevas. O los garabatos de un niño. Nada más. Y que nadie se ofenda por esto, ya que la mayoría de los pintores, músicos o escritores tampoco hacen Arte e incluso están en un nivel evolutivo de creación inferior al de muchos cocineros o deportistas.
Pero hay que ser cautos y tener elasticidad mental (creatividad al fin y al cabo) y otorgarle el beneficio de la duda a la Cocina...del futuro. Y la cosa es tan simple como seguir el viaje común a todos los sentidos humanos, su evolución natural desde su estadio más primitivo hasta el alba del Arte. Podría ser más o menos así: supervivencia, sexo y guerra, pasión, diversión y entretenimiento, emoción, y finalmente el sobrecogimiento y lo sublime.
La Cocina (y el Deporte, y la Alta Costura, y los vinos, y tantos otros aspirantes a ser denominados Arte) estarían en el estadio evolutivo de la pasión o de la diversión, que no es poco ni despreciable, nada más lejos; un estado estomacal, sexual, sanguíneo, de pelea o fraternidad, cachondeo y quitapenas. Nivel delicioso y maravilloso sin duda, pero muy lejos aún de los estadios más avanzados para el espíritu humano: la emoción, el sobrecogimiento y lo sublime mediante la técnica más compleja. Y para llegar hasta ahí  la cosa va para largo, tal vez décadas, quizás siglos aún, pero no me cabe duda de que se llegará. Llegarán a ser Arte. Arte en silencio.
Así que no hay más que hablar. El tema para mí está zanjado. Disfrutemos como enanos y reyes de la maravillosa Cocina actual o de siempre, que se premie con los más prestigiosos galardones  a los mejores cocineros y deportistas, que se escriban suntuosos libros sobre su labor y su historia, y cojamos un etílico punto que nos transporte a un lugar dicharachero y placentero con el mejor de los vinos mientras nos entregamos a los placeres de la carne mediante el Kamasutra si se quiere (o se puede)...pero por favor, abstengámonos de llamarlo Arte. De momento."                                                                                                   
                                                                                                                                               José Manuel Merello

 

FEBRERO 2008

SURREALISMO Y EFECTO DALÌ-MAGRITTE.

¿Que mi pintura no es surrealista? Desde el momento en que un jarrón no se posa sobre una mesa sino que gravita, o que el sombrero que le coloco a una mujer es un sol en el ocaso, estoy haciendo surrealismo. Mejor o peor, pero surrealismo. Qué aburrimiento y qué monserga con que la pintura surrealista tiene que ser chiclosa, lamiosa, con degradados siempre blandos y trucos de prestidigitador que esconde culos en manzanas o atraviesa a sus mujeres con vaporosos velos de sirena y destellos nucleares de planetas sinfónicos. No, el peso de Salvador Dalì y de René Magritte, entre otros, es demasiado poderoso entre muchos pintores lacios que no supieron ni saben entenderlos y que abusan de su legado distorsionándolo y debilitándolo, convirtiendo una forma de hacer surrealismo en obligada técnica. A veces soy surrealista, pero también soy expresionista, y me apunto al popart si se me tercia en alguna esquina del cuadro. Puedo pintar un cuadro surrealista sin por ello abandonar mi técnica ni mi factura expresionista, o puedo ser pop con colores ásperos y sin repeticiones manidas de marylines y meninas velazqueñas de medio pelo: hago lo que me da la gana. Hoy la pintura es un poderoso legado heredado de siglos, libre y abierto, y de él cada pintor coge  cuanto gusta y necesita. Sin fundamentalismos técnicos.
Abajo las dictaduras de lo planetario y lo fantástico, de lo monstruoso, lo minimal radical, del popart siempre sopero y fosforito, y abajo el hiperrealismo de eterna vía de tren y el impresionismo de toque suelto por narices. Menos mal que de cuando en cuando aparece un pintor de la talla de Edward Hopper, por ejemplo, y limpia toda la pintura y su técnica de tanta mediocridad y pretensiones, hasta dejarla desnuda y cristalina, en su más pura esencia y actualidad, al más puro estilo Alfred Hitchcock. Y libre.

                                                                                                                Volver a Inicio  



ART 21. ART NEWS. CURRENT ART PAINTING.